El afinador de pianos

Hace un tiempo trajimos a casa un afinador de pianos. Este hombre era un verdadero artesano. Trabajó en cada una de las cuerdas del piano durante horas y horas, tensándolas hasta el nivel correcto para crear la vibración perfecta.

Al final de la jornada, el piano sonaba perfectamente. Al preguntarle cuanto le debía, el hombre contestó:

-No se preocupe, ya le pasaré la factura la próxima vez qué venga.

-¿La próxima vez? – fue mi reacción inmediata.- ¿Qué quiere decir?

-Pues qué volveré mañana y luego volveré una vez a la semana durante el próximo mes. Después volveré una vez cada tres meses durante el resto del año.

-¿De qué me está hablando? – le pregunté, sin comprender- ¿Es qué no ha hecho y todos los ajustes necesarios en el piano? ¿No lo ha dejado ya listo?

-Si, – me contestó – pero esas cuerdas son fuertes. Para mantenerlas a un nivel de tensión perfecto hay qué ajustarlas. Así qué tengo qué volver para tensarlas de nuevo de forma regular, hasta qué la cuerda se haya acostumbrado a permanecer a ese nivel.

En ese momento pensé: “que gran negocio que tiene montado este hombre.”

Aquel día también aprendí una gran lección: Eso es exactamente lo que tenemos que hacer para alcanzar el éxito. Una vez que hayamos efectuado el cambio, debemos reforzar lo inmediatamente. Luego tenemos que condicionar nuestro sistema nervioso para alcanzar el éxito no solo una vez sino de forma consistente.

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