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Biblioteca Deportiva – Correr con los keniatas

Adharanand Finn, es un periodista freelance, que trabaja para Runner’s World, entre otros y actualmente para The Guardian. Además de ser runner aficionado. Y un día frustrado como corredor aficionado se pregunto. ¿Los atletas kenianos tienen la pócima mágica? Con esta pregunta en mente Finn hace las maletas y se va con su familia 6 meses a la pequeña de ciudad de Iten. Finn se sumerge en la cultura runner de la ciudad con el propósito de hacerse con la fórmula secreta de los keniatas y mejorar sus aptitudes como corredor.

Una vez integrado en los entrenamientos con los atletas kenianos descubre que correr en Kenia es poco menos que un trabajo, donde ser buen atleta y conseguir el fichaje de los muchos “ojeadores” que allí se encuentran, puede ser una salida de la pobreza.

La dieta es otra de las claves. Los keniatas comen alimentos altos en hidratos de carbono y bajos en grasa, mucho arroz, porotos y ugali: una mezcla de harina de maíz y agua que se revuelve hasta formar una pasta gruesa y se come usualmente con kale (un tipo de repollo).

Preguntando a los atletas que les parece el sistema barefoot, le miran extrañados, “aquí el que corre descalzo es porque no tiene dinero para zapatillas.”Siendo este otro de los secretos desde pequeños van corriendo descalzos al colegio, eso hace que su tono muscular sea mejor y sus articulaciones más eficientes, ademas de un apoyo más natural y zancada más eficiente.

El objetivo de Finn es correr la maratón de Lewa, donde termina a 90 minutos del ganador y donde el público lo aplaudióal grito de “First mzungu”, “¡Primer extranjero!”. Con sentimientos encontrados en ese momento Finn asume: “Por supuesto, es un buen logro… pero igual es un poco vergonzoso llegar tan detras del ganador”.

Libro muy entretenido, muy divertido, con momentos en los que te ríes y en el que entiendes muchas cosas.

100 Lugares que visitar antes de morir. 19 Cataratas Victoria

Conocidas localmente como Mosi-oa-Tunya, “el humo que truena”. La cascada forma parte de dos parques nacionales, Parque Nacional de Mosi-oa-Tunya en Zambia y el Parque Nacional de las Cataratas Victoria en Zimbabue, y son una de las mayores atracciones turísticas del África austral.

El nombre de Victoria le viene gracias al misionero y explorador escocés David Livingstone que visitó la cascada en 1855 y las bautizó con el nombre de la reina Victoria. Como siempre los europeos nos apropiamos de lo que ya existía y lo adaptamos para nosotros.
Las cataratas tienen una anchura aproximada de 1,7 km y 108 m de alto.

En el año 1989 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y en 2010, fueron integradas dentro del Área de Conservación Kavango-Zambeze.

Se calcula que más de sesenta millones de litros de agua caen cada minuto desde una altura de 107 metros, lo cual podéis imaginar el ruido que producen, en un estrecho y raro abismo en que el agua cae, de ahí el nombre local, “el humo que truena”.

El tamaño de las cataratas Victoria es casi el doble que las cataratas del Niágara, y más de dos veces el tamaño de las Horseshoe. Sólo rivalizan con las cataratas del Iguazú en Sudamérica.

Sobre las cataratas se encuentra el puente de las Cataratas Victoria, un antiguo arco de acero terminado en 1905.

Una peculiaridad única de esta y también uno de sus máximos atractivos turísticos es La Piscina del Diablo. Se trata de una piscina natural formada por las piedras justo al borde mismo del salto a unos 100 metros de altitud. De septiembre a diciembre, debido al bajo caudal del río Zambeze, es posible nadar con seguridad en ellas al borde de la catarata mismo.

El río Zambeze y las cataratas hacen frontera entre Zambia y Zimbabwe, pero la vista bonita y espectacular está del lado zimbabués. La entrada a las cataratas cuesta 30$. El poblado de Victoria Falls, en la parte de Zimbabwe, vive del turismo así que hay todo tipo de servicios.La población por el lado de Zambia se llama Livingstone y es también muy turística; si entras desde allí en la frontera te hacen un visado especial de un día para visitar las cataratas que cuesta 20$ en vez de los 30$ del visado normal de Zimbabwe.

La leyenda esta vez es solo historia:

Livingstone entre los años 1852 y 1856 inicia un viaje desde el océano Atlántico hasta el Índico descubriendo en 1855 las cascadas del Zambeze, a las que dio el nombre de cataratas Victoria en honor de la reina de Inglaterra.

Entre 1858 y 1863 exploró profundamente la zona comprendida entre el lago Nyassa y el Zambeze pero descubrió que desde los rápidos de Kabrabasa el río se hacía absolutamente innavegable, debido a una serie de cataratas y rápidos en cuya exploración ya había fracasado en su anterior viaje. La expedición resultó un fracaso y en ella murieron la mayoría de los acompañantes occidentales de Livingstone, entre ellos su hermano Charles y su esposa Mary, quien falleció el 29 de abril de 1863 de disentería. De regreso a Inglaterra en 1864, la expedición al Zambeze fue duramente criticada por los periódicos, lo que provocó que Livingstone tuviera grandes dificultades para conseguir más fondos para continuar con la exploración de África.
David LivingstoneEn marzo de 1866 regresó a África para continuar con su exploración. Esta nueva expedición la inició en la isla de Zanzíbar (actualmente perteneciente a Tanzania), para adentrarse a continuación en el continente africano donde descubrió los lagos de Bangweulu y Moero y el río Lualaba, que fue erróneamente identificado por Livingstone como el Nilo, cuando realmente es un afluente del río Congo. Posteriormente se encaminó hacia las riberas del lago Tanganica.

La famosa frase,”Doctor Livingstone, supongo”.
A partir de entonces y durante varios años no se supo nada acerca de él, por lo que el periódico New York Herald organizó una expedición de socorro que fue confiada a Henry Stanley, quien, en 1871, consiguió encontrar a Livingstone en las orillas del citado lago, en la ciudad de Ujiji. En ese encuentro Stanley pronunció su famosa frase: “Doctor Livingstone, supongo”.
Ambos decidieron explorar conjuntamente Tanganica, hasta que un año después tomaron caminos diferentes.

Livingstone prosiguió sus exploraciones hasta que murió el 1 de mayo de 1873, en Zambia a causa de la malaria y de una hemorragia interna producida por disentería. Su cadáver fue trasladado a Inglaterra y enterrado en la Abadía de Westminster (aunque dice la leyenda que su corazón fue enterrado en África, antes de repatriar el cadáver).

Todos los artículos hasta el momento aquí:

1.Cataratas de Iguazu
2.La Alhambra
3.Perito Moreno
4.Petra, La Ciudad del Desierto
5.El Salto del Ángel
6.Taj Mahal
7.Highland, Escocia
8.Chichén Itzá
9.Las Grutas de Postojna
10.Parque y Cascadas de Plitvice
11.Los monasterios de Meteora
12.Terrazas de Arroz de Banaue, Batad y Bangaan
13.La Calzada del Gigante
14.Bahía de Ha-Long
15.Angkor – Camboya
16.Parque Nacional Arches
17.Valle Lauterbrunnen
18.Parque Nacional Banff