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El Señor Penumbra y su librería 24 horas abierta. Robin Sloan

Nadie me había recomendado este libro, no había leído reseñas sobre el, no tenía conocimiento de su existencia, y digamos que se topo conmigo. Fui a recoger otro libro que tenía encargado y mientras esperaba que me lo sacaran del almacén, pase mi vista por la mesa de libros de bolsillo próxima al mostrador donde esperaba, me llamo la atención el titulo y leí la contraportada, en la cual Emily Temple de Flavorpill define así: “Una misteriosa librería, puzzles, aventuras, sociedades secretas, sentido del humor exéntrico, conocimientos antiguos y conocimientos más antiguos todavía. En serio, ¿qué más se le puede pedir a un libro?”. No me digas que estos ingredientes no pintan bien, así que ademas del libro encargado (en un futuro en este blog), se vino para casa este también.

El libro comienza con el protagonista principal, Clay, un diseñador web que reside en San Francisco, el cual se encuentra sin trabajo tras una exitosa y premiada carrera, lo cual no impide que debido a la crisis, le cueste encontrar nuevas opciones (¿os suena a actualidad?).

Vagando por las calles de San Francisco se topa con una misteriosa y vieja librería de la vieja guardia, la cual solicita un empleado con un cartel en su escaparate, atraído por la curiosidad, Clay decide probar suerte, y conoce al dueño de la librería, el señor Penumbra, un anciano enigmático, el cual enseguida coge confianza con Clay y le ofrece el turno de noche de la librería, por supuesto este acepta.

El turno de noche en la librería es solitario y apenas entran clientes, siendo la gran mayoría de estos personajes extraños que no compran nunca, sino que retiran libros del “catalogo remoto”, son extraños libros llenos de símbolos, y ademas se lleva un registro pormenorizado no solo de lo que se retira, sino de el aspecto del socio que se lo lleva.

La poca afluencia de público hace pensar a Clay que la librería es una tapadera de otro negocio, o una especie de secta. De estas conjeturas hace participe a sus compañeros de piso, y a su amigo de la infancia y ahora rico empresario. Así como a una joven cliente que aparece por casualidad por la tienda y con la que conecta de inmediato, siendo esta una “google”, termino que se emplea para los empleados de Google. El libro nos introduce mucho en como funciona la compañía Google, debo decir que me vino al pelo haber visto hacia escasos días la película “Los Becarios”, comedia que transcurre en las instalaciones de esta empresa, y que me facilito el hacerme una idea global de esta parte de la historia.

Todos juntos, comandados por Clay, formando un variopinto grupo, al cual se referencia como en lo juegos de rol, con un equipo compuesto por un “pícaro”, una “maga” y un “guerrero”, llegan hasta las calles de Nueva York para ir desentrañando el misterio. El cual tras mucho trabajo, esclarece el mismo Clay un poco por casualidad, y no utilizando toda la potencia de los genios de Google.

Me a gustado bastante la novela, sin ser una obra maestra consigue lo que pretende, entretener. Ademas se hacen muchas referencias al mundo friki que tanto me gusta, como Star Wars, Harry Potter, internet, rol, comics y un largo etcétera. El autor es uno de los fundadores de twitter y se nota muchas veces en su entusiasmo y definiciones de temas tecnológicos.

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Un paseo por el bosque. Bill Bryson

Me acerque a este libro, por que no decirlo, al llamarme la atención su portada, ¿a quien no le apetecería abrazar a un oso con ese aspecto?, incluso arriesgando el quedarte sin una de tus apreciadas extremidades. Pese a ser un reconocido autor, nunca me había topado con el. Así que dada la cercanía de las fechas navideñas, se me ocurrió que tal vez los Reyes Magos, tuvieran a bien traérmelo, pero olvide ponerlo en la carta, por suerte la mañana del 6 de enero lo encontré al pie del árbol.

Bill Bryson es un periodista estadounidense que dejo su carrera para viajar, la termino más tarde. Se ha dedicado a escribir y enseñar, la mayor parte del tiempo en Reino Unido. Y es eminentemente una persona curiosa y apasionada.

El libro que nos trae hasta aquí trata de como un día le dio por recorrer el sendero de los Apalaches, el cual es la ruta señaliza más larga de los EE.UU., con aproximadamente 3500km (varia según el lugar de consulta y además varia habitualmente su recorrido). Cruza 14 estados americanos, recorriendo los bosques más inmensos de este país y es una de las aventuras de senderismo más soñadas por los “trota-caminos” estadounidenses, y de todo el mundo. Muy poca gente consigue completarla en su totalidad (se invierten unos 7 meses en ello), y menos del tirón, hay muchos senderistas que lo van haciendo por tramos a lo largo de toda su vida. A los que logran terminarlo se les conoce como thru-hikers, y cuentan con mucho reconocimiento.

El libro trata de como Bryson decide que quiere completar el sendero completo, y digamos que se asemeja a un cuaderno de campo de todas las experiencias que vive mientras intenta llevarlo acabo. Para esta aventura se le une por sorpresa su amigo del instituto, el cual en la juventud ya le acompaño en sus viajes por Europa, Stephen Katz (se sabe que no es su nombre real), un personaje tosco, ex-alcohólico y totalmente fuera de forma, al cual no veía desde hacia más de 20 años. Bryson tampoco pasa por su mejor estado de forma, así que desde el principio se intuye que no lo van a pasar precisamente bien.

El camino da par anécdotas en las que en ocasiones te hacen soltar carcajadas, los miedos de Bryson por ser atacados por un oso son especialmente graciosos, o un ligero problema sentimental que tiene Katz en el profundo sur estadounidense.

Bryson documenta de manera excelente tramos del sendero, explicando el porque de la desaparición de especies, las decisiones erróneas de la administración para la conservación de ciertos tramos y datos muy interesantes que son parte de la historia de los EE.UU., sin en ningún momento llegar a abrumar o aburrir.

Para mi el último tercio del libro se hace algo menos dinámico, si bien no deja de estar interesante, y en general me ha entretenido suficientemente para considerar un tiempo bien invertido en su lectura.

No desvelare si Bryson y Katz consiguen recorrer el sendero completo, para eso te toca hincarle el diente a sus 360 paginas.

El afinador de pianos

Hace un tiempo trajimos a casa un afinador de pianos. Este hombre era un verdadero artesano. Trabajó en cada una de las cuerdas del piano durante horas y horas, tensándolas hasta el nivel correcto para crear la vibración perfecta.

Al final de la jornada, el piano sonaba perfectamente. Al preguntarle cuanto le debía, el hombre contestó:

-No se preocupe, ya le pasaré la factura la próxima vez qué venga.

-¿La próxima vez? – fue mi reacción inmediata.- ¿Qué quiere decir?

-Pues qué volveré mañana y luego volveré una vez a la semana durante el próximo mes. Después volveré una vez cada tres meses durante el resto del año.

-¿De qué me está hablando? – le pregunté, sin comprender- ¿Es qué no ha hecho y todos los ajustes necesarios en el piano? ¿No lo ha dejado ya listo?

-Si, – me contestó – pero esas cuerdas son fuertes. Para mantenerlas a un nivel de tensión perfecto hay qué ajustarlas. Así qué tengo qué volver para tensarlas de nuevo de forma regular, hasta qué la cuerda se haya acostumbrado a permanecer a ese nivel.

En ese momento pensé: “que gran negocio que tiene montado este hombre.”

Aquel día también aprendí una gran lección: Eso es exactamente lo que tenemos que hacer para alcanzar el éxito. Una vez que hayamos efectuado el cambio, debemos reforzar lo inmediatamente. Luego tenemos que condicionar nuestro sistema nervioso para alcanzar el éxito no solo una vez sino de forma consistente.

Carrera de Ranas

Era una vez una carrera de ranas. El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar una multitud. Mucha gente para animarlas y gritar por ellas.

Comenzó la competición. Como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era:

-“Que pena, esas ranas no lo van a conseguir, no lo van a conseguir…”

Las ranitas comenzaron a desistir. Pero había una que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima. La multitud continuaba gritando:

– “que pena, vosotras no lo vais a conseguir!…”

Las ranitas estaban dándose por vencidas. La excepción era aquella ranita que seguía y seguía tranquila y ahora cada vez más con más fuerza.

Llegando el final de la competición todas desistieron, menos esa ranita que curiosamente en contra de todo, seguía.

Llegó a la cima con todo su esfuerzo. Todos querían saber que le había pasado. Un sapito le fue a preguntar como había conseguido concluir la prueba. Y descubrieron que era sorda.

Autorrechazo de Jorge Bucay

Otra vez recurrimos al maestro Bucay en las historias de los sábados, esperamos que les guste.

Gracias a quien corresponda.

Estaba allí desde el primer momento, en la adrenalina que circulaba por la venas de tus padres cuando hacían el amor para concebirte, y después en el fluido que tu madre bombeaba a tu pequeño corazón cuanto todavía eras solo un parásito.

Llegue a ti antes de que pudieras hablar, antes aun de que pudieras entender algo de lo que los otros te hablaban. Estaba ya cuando torpemente intentabas tus primeros pasos ante la mirada burlona y divertida de todos. Cuando estaba desprotegido y expuesto, cuando era vulnerable y necesitado.

Aparecí en tu vida de la mano del pensamiento mágico, me acompañaban… las supersticiones y los conjuros, los fetiches y los amuletos… las buenas formas, las costumbres y la tradición… tus maestros, tus hermanos y tus amigos.

Antes de que supieras que yo existía, yo dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad. Un mundo de lo que estaba bien y otro de lo que no lo esta.

Yo te traje tus sentimientos de vergüenza, te mostré todo lo que hay en ti de defectuoso, de feo, de estúpido, de desagradable. Yo te colgué la etiqueta de “diferente”, cuando te dije por primera vez al oádo que algo no andaba bien contigo.

Existo desde antes de la conciencia, desde antes de la culpa, desde antes de la moralidad, desde lo principios del tiempo, desde que Adan se avergonzó de su cuerpo al notar que estaba desnudo… ¡y lo cubrió!.

Soy el invitado no querido, el visitante no deseado, y sin embargo soy el primero en llegar y el ultimo en irme. Me he vuelto poderoso con el tiempo, escuchando los consejos de tus padres sobre como triunfar en la vida.

Observando los preceptos de tu religión, que te dicen que hacer y que no hacer para poder ser aceptado por Dios en su seno. Sufriendo bromas crueles de tus compañeros en el colegio, cuando se reían de tus dificultades. Soportando las humillaciones de tus superiores. Contemplando tu desgarbada imagen en el espejo y comparándola después con la de los “exitosos” que se muestran por televisión.

Y ahora, por fin,
Poderoso como soy
y por el simple hecho
de ser mujer,
de ser negro,
de ser judío,
de ser homosexual,
de ser oriental,
de ser discapacitado,
de ser alto, pequeño o gordo…
puedo transformarte…
en un montón de basura,
en escoria,
en un chivo expiatorio,
en el responsable universal,
en un maldito
bastardo
desechable.

Generaciones y generaciones de hombres y mujeres me apoyan.
No puedes librarte de mi.

La pena que causo es tan insostenible que para soportarme, deberás pasarme a tus hijos, para que ellos me pasen a los suyos, por los siglos de los siglos.

Para ayudarte a ti y a tu descendencia, me disfrazare de perfeccionismo,
de altos ideales,
de autocritica,
de patriotismo,
de moralidad,
de buenas costumbres,
de autocontrol.

La pena que te causo es tan intna que querras negarme y para eso intentaras esconderme detras de tus personajes, detras de las drogas, detras de tu lucha por el dinero, detras de tu neurosis detras de tu sexualidad indiscriminada. Pero no importa lo que hagas, no importa a donde vayas, yo estare alli, siempre alli. Por que viaje contigo dia y noche sin descanso, sin limites.

Yo soy la causa principal de la dependencia, de la posesividad, del esfuerzo, de la inmoralidad, del miedo, de la violencia, del crimen, de la locura.

Yo te enseñe el miedo a ser rechazado, y condicione tu existencia a ese miedo. De mi dependes para seguir siendo esa persona buscada, deseada, aplaudidad, gentil y agradable que hoy muestras a los otros. De mi dependes por que soy el baúl en el qu escondiste aquellas cosas mas desagradables, mas ridiculas, menos deseables para ti mismo.

Gracias a mi, has aprendido a conformarte con lo que la vida te da, por que despues de todo, cualquier cosa que vivas sera siempre mas de lo que crees que mereces.

¿Has adivinado verdad?

Soy el sentimiento de rechazo que sientes por ti mismo.

SOY… EL SENTIMIENDO DE RECHAZO QUE SIENTES POR TI MISMO.

Recuerda nuestra historia…

Todo empezo aquel dia gris en que dejaste de decir orgulloso ¡YO SOY!
y entre avergonzado y temeroso, bajaste la cabeza y cambiaste tus dichos y actitudes por un pensamiento:
YO DEBERIA SER…

Extraído de “Recuentos para Demian” de Jorge Bucay

El Aguador

Un aguador de la India tenia dos vasijas que colgaban en los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía muchas grietas y llegaba al final del camino a pie con la mitad de agua, mientras que la otra era perfecta y conservaba todo su contenido, desde el arroyo hasta la casa de su patrón.

Durante dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues sabia que cumplía los fines para los que había sido creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su impropia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Finalmente, la tinaja quebrada le dijo al aguador:

-“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y obtienes la mitad del valor que deberías recibir”

El aguadro le respondió compasivamente:

-“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”.

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores hermosas en el sendero, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, solo quedaba dentro de si, la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces

-“Te diste cuenta de que las flores solo florecen de tu lado del camino?. Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré las semillas de flores a todo lo largo del camino por donde pasamos y todos los días las has regado y he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi maestro. Si no fueras exactamente como eres, tus virtudes y tus defectos, no hubiera podido crear esta belleza”.

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas. Pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados

El burrito y el campesino

En un lugar de la antigua Grecia había un campesino que tenía un burrito, no era un burrito cualquiera, este era realmente inteligente, había compartido ya muchos años con su dueño campesino, había colaborado mucho en los quehaceres diarios de este y en su desarrollo personal llegando a ser uno de los campesinos más reconocidos de la comarca.

La relación entre ambos era magnifica, incluso el burro contaba con un lugar privilegiado en los establos, no le faltaba comida ni tampoco nada que cualquier otro animal pudiera solo imaginar.

Un día, el burro del campesino cayó en un pozo. El animal gimió por horas, mientras el campesino trataba de buscar desesperadamente ayuda. Finalmente le fue imposible encontrar ayuda, al no saber qué hacer, bajo los brazos y se conformó pensando que el burro ya estaba viejo y el pozo estaba seco, el burro ya no se quejaba, no se oían sus lamentos, además realmente el pozo necesitaba ser tapado de todas formas. Así que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro que si estaba consciente y solo un poco magullado se dio cuenta de lo que estaba pasando y se puso muy triste, no entendía como su dueño podía hacerle eso.

Después de unas cuantas paladas de tierra al pozo, y para sorpresa de todos, el burro se movió y empezó, con cada palada, a sacudirse la tierra . El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio, con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando.

Conclusión:

– La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra. El tema es que vas a hacer con ella.

– Cada problema puede ser un escalón para llegar al éxito. El tema pasa porque lo podamos ver de esa manera.

– Todo es cuestión de miradas y puntos de vista.

– Podemos salir de los más profundos pozos si no nos damos por vencidos. Si trabajamos decididamente en conseguir nuestras metas.

¿Para que sirve la disciplina?

Después de haber ganado muchos concursos de arco y flecha, el joven campeón de la ciudad fue a buscar al maestro zen.

-Soy el mejor de todos -dijo-. No aprendí religión, no busqué ayuda de los monjes y conseguí llegar a ser considerado el mejor arquero de toda la región. He sabido que durante una época, usted también fue considerado el mejor arquero de la región, y le pregunto: ¿había necesidad de hacerse monje para aprender a tirar?

-No-, respondió el maestro zen.

Pero el campeón no se dio por satisfecho: sacó una flecha, la colocó en su arco, disparó, y atravesó una cereza que se encontraba muy distante. Sonrió, como quien dice «podía haber ahorrado su tiempo,dedicándose solamente a la técnica», y dijo:

-Dudo que pueda usted hacer lo mismo.

Sin demostrar la menor preocupación, el maestro entró, cogió su arco y comenzó a caminar en dirección a una montaña próxima. En el camino existía un abismo que sólo podía ser cruzado por un viejo puente de cuerda en proceso de podredumbre, a punto de romperse. Con toda la calma, el maestro zen llegó hasta la mitad del puente, sacó su arco, colocó la flecha, apuntó a un árbol al otro lado del despeñadero y acertó el blanco.

-Ahora es tu turno -dijo gentilmente al joven, mientras regresaba a terreno seguro.

Aterrorizado, mirando el abismo a sus pies, el arquero fue hasta el lugar indicado y disparó, pero su flecha aterrizó muy distante del blanco.

-Para eso me sirvieron la disciplina y la práctica de la meditación -concluyó el maestro, cuando el joven volvió a su lado. -Tú puedes tener mucha habilidad con el instrumento que elegiste para ganarte la vida. pero todo esto es inútil si no consigues dominar la mente que utiliza este instrumento.

De Leyendas personales por Paulo Coelho

El árbol de los deseos

Un viajero muy cansado se sienta bajo la sombra de un árbol sin imaginarse que iba a encontrar un árbol mágico, “El Árbol que convierte en realidad los deseos”.

Sentado sobre la tierra dura, el pensaba que sería muy agradable encontrarse una cama mullida. Al momento, esta cama apareció al lado suyo.Asombrado el hombre se instaló y dijo que el colmo de la dicha sería alcanzado, si una joven viniera y masajeara sus piernas cansadas.La joven apareció y lo masajeó de una manera muy agradable.

-Tengo hambre, -dice el hombre- y comer en este momento sería con seguridad, una delicia.

Una mesa surgió, cargada con alimentos suculentos. El hombre se alegra. Come y bebe. Su cabeza se inclina un poco. Suspárpados, por la acción del vino y la fatiga, se cierran. Se dejó caer a lo largo de la cama y pensaba ahora en los maravillosos eventos de este extraordinario día.

– Voy a dormir una hora o dos -se dice él-. Lo peor sería que un tigre pasara por aquí mientras duermo.Un tigre aparece enseguida y lo devora.

Conclusión
Tienes en ti mismo un Árbol de deseos que espera tus órdenes.
También puedes realizar tus pensamientos negativos y tus temores.
Puede contaminarse de ellos y bloquearse.
Este es el mecanismo de las preocupaciones.
En ti esta una vida libre de preocupaciones y de temores, a la sombra de tu propio Árbol de los Deseos.

El vaso de agua

Una anécdota de sábado para sacarle partido.

Una psicóloga en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, ella preguntó ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

Pero la psicóloga respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado se vuelve. Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellos todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”
¡Acuérdate de soltar el vaso!

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