Crónica Maratón Madrid 2015 (MAPOMA)

Han pasado tres semanas desde que corrí la que era mi carrera más importante en la primera parte del año, y en la que había puesto todos mis esfuerzos, horas y horas de entreno. Todo termino de manera tan lamentable que no me apetecía si quiera escribirlo, pero bueno esto es un “diario de a bordo” y no podía dejar de dedicarle unas lineas para recordarlo.

El año pasado tras prepararla decentemente, una lesión me hizo terminarla de milagro, pero contento. Si 2014 hubiera salido como esperaba, la de 2015 no la hubiera corrido (si algún otro maratón), pero como salió mal, quería quitarme la espinita, de ahí repetirla. Duplique esfuerzos, recupere casi al 100% la lesión, hice entrenamientos específicos, dirigidos por un entrenador y con cabeza, invertí muchísimo tiempo y estaba física y mentalmente preparado. Me presente en la meta convencido que todo iba a ir bien y con el objetivo de bajar las 4 horas holgadamente, para lo cual estaba totalmente preparado.

No importaba para nada el terrible el día que hacía en Madrid (el agua no mata, solo moja), tenía por delante algo menos de cuatro horas de lluvia. Comenzamos con cabeza y tranquilamente a correr, lo único que notaba era un sudor excesivo por la apertura de puros con el ambiente tan húmedo, pero siendo plenamente consciente de eso realice una buena hidratación, que quizás no fue suficiente, ya que el último estancia es al lo único que puedo atribuir los problemas venideros.

Curiosamente sobre kilómetro siete, y como ya digo yendo con un ritmo cómodo, comencé a tener molestias en el gemelo derecho el cual nunca me da problemas, si algo puede molestarme casi siempre, son problemas en los isquios, pero no en los gemelos, como el ritmo era muy llevadero no acarreaba en principio ningún problema. En la calle San Bernardo aproximadamente kilómetro 17 el iPod me dejó de funcionar por la cantidad de lluvia que nos caía, me había preparado una lista de reproducción tranquilita, y algo más subida en la última hora, me quede sin ella, pero esto tampoco me afectó me lo tome a bien sin ningún problema.

Cuando llegamos a la Puerta del Sol iba bastante contento, ya que el año pasado fue aquí donde me dio el primer amago del tirón, y en esta ocasión no se reproducían, eso si la molestia constante el gemelo derecho no se separaba de mi, siendo plenamente soportable, era solo un aviso. Seguíamos con un ritmo no muy rápido, sin exigencia de ir a tope de pulsaciones. De esta manera nos presentamos en la media maratón, creo recordar que sobre 1:50, el ritmo era el correcto.

Llegó el kilómetro 27, donde el año pasado tuve que pagar con los tirones muy fuertes, e increíblemente me pasó exactamente lo mismo, aunque en un principio parecían más ligeros, por lo que pare un poco a hacer unos estiramientos, dejando ir a mi acompañante, pensando en poder recuperarle más tarde, y tras untar bálsamo y unos estiramientos, continue camino con precauciones.

Entramos en la temida Casa de Campo, si bien había bajado el ritmo unos 40/50 segundos, seguía corriendo, por lo que estaba contento, el 2014 tuve que parar por la Casa de Campo varias veces a estirar. Justo al salir de la misma en la famosa cuesta, es donde medio el primer bajón serio, comenzaron los calambres que ya me acompañaría hasta el final y más allá.

Desde el kilómetro 31, no era capaz de correr, me entró la desesperación, tenía ambas piernas totalmente acalambradas. Como no paraba de llover, e iba parado, comencé a enfriarme, tuve que ponerme el chubasquero, Y por más que quería intentar trotar para coger calor era incapaz, evidentemente que desde el Vicente Calderón sea todo cuesta arriba hasta llegar a la plaza de Colón (estamos hablando de 8/9 km), no me ayudaba nada. El momento más crítico es cuando el reloj me marcó que llevaba cuatro horas, corría poco más del kilómetro 37, esto terminó de hundirme, tenia que haber llegado a meta hacia varios minutos… incluso paso por la cabeza dejarlo, así no merecía la pena.

Solamente cuando transitaba por el kilómetro 39, y me iba a pasar el globo de las 4:45 horas, saqué mis últimos resquicios de fuerza, completamente acalambrado, comencé a correr a lo Forrest Gump cuando llevaba los hierros en las piernas, si bien el ritmo era lento, así llegue hasta el final. Siempre que termino una carrera, me invade una sensación de felicidad impagable e inigualable, en esta ocasión, sólo había tristeza. Un enorme señor irlandés, de nombre Mike, me vio cabizbajo, y me dio un enorme abrazo, el cual le agradezco enormemente. Al pasar por la fila de recogida de las medallistas de finisher, no quise ni que me la colgaran. Estaba completamente insatisfecho de mi participación en MAPOMA 2015. Evidentemente las calles de mi ciudad me había rechazado por segunda vez.

Lo peor todavía no había llegado, ya que el camino desde el ropero, hasta el metro, el cual son algo más de 1500 metros, se hizo eterno, congelado, mojado, acalambrado, y con una profunda tristeza, la viva imagen de la derrota.

Al final ha quedado un post más largo de lo que tenía intención, el tiempo total de la carrera finalmente fue 4:37:45, si veis la crónica de la carrera del año pasado, podréis comprobar que es el mismo tiempo, una carrera que corrí con la 10ª parte de preparación y lesionado, de ahí mi decepción absoluta, pero lo que más rabia me da es no saber los motivos que me llevaron al fracaso, para poder aprender de ellos, y aseguro que le he dado millones de vueltas.

Como pone al principio han pasado tres semanas desde esta carrera, la decisión de no correrla en 2016 es firme, pero no penséis que se acabado aquí mi historia. A los tres días ya estaba apuntado al maratón de Sevilla 2016, e intentaré incluso entre medias meter otro, Y además seguir corriendo otro tipo de carreras, procurando centrarme en el duatlón, triatlón y trail, los cuales me llenan muchísimo. El maratón de Madrid me tumbo dos veces, pero ambas me he levantado, en algún momento, por supuesto, volveré a enfrentarme a el. Pasara el tiempo y esto quedara en anécdota, podré contar, “yo corrí MAPOMA 2015, aquel de la lluvia”.

No puedo dejar de agradecer a toda la gente que se acordó y ánimo los días anteriores, el mismo día, y posteriores. El video de ánimos de Leo y Noa(Chose y Tere mediantes), el interés de tantos como Carlitos, Manu, Berto, Antonio, Nayo, Aitor y muchísimos más que dejó fuera, atrivulléndoselo a mi mala memoria y que han pasado tres semanas, no me lo tengáis en cuenta, fue muy agradable contar con todos.Jesus e Isaac que se acercaron a vernos pasar. Evidentemente a mi compañero hasta el kilómetro 27, Alfonso, el cual si consiguió el objetivo de bajar las 4 horas, NOS VEMOS EN SEVILLA!!! A mi entrenador Luis que me ayudo durante el camino hasta presentarme en la salida. Por supuesto especialmente a la persona que cogío el teléfono en el kilómetro 31 y me animo a seguir, TE QUIERO.

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Un pensamiento en “Crónica Maratón Madrid 2015 (MAPOMA)

  1. Landes

    Sin estar seguro de que sea ese el motivo, y teniendo siempre en mente que un maratón es una prueba extrema, me inclino por lo que ya te dije: algún patinazo leve por la lluvia en el asfalto, un pequeño tirón en el gemelo que, con el paso de los km, el frío y la lluvia te llevan a que la molestia te haga parar. A partir de ese momento el frío y la bajada de ritmo hacen que acabes acalambrado de pies a cabeza.

    No le des más vueltas, terminaste, la marca en maratón nunca es el primer objetivo 😉

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